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8 hipotecas encontradas
¿Qué es el tipo de interés? El interés es el coste que tiene para ti el dinero que debas en cada momento. La entidad financiera cobrará el dinero prestado más ese coste. El interés puede ser de dos tipos: fijo o variable. En el interés fijo el coste no cambiará en toda la vida del préstamo. Con el interés variable el coste variará periódicamente, trimestral, semestral o anualmente según el contrato del préstamo. El interés variable se determinará sumando el valor de un índice de referencia (habitualmente el Euribor) a una cantidad fija llamada diferencial. Cuanto menor sea el tipo de interés -en un préstamo a interés fijo- o el diferencial -en los préstamos a interés variable- menor será la cantidad total a pagar. ¿Dudas? Haz una pregunta
Hipotecas con carencia: todo lo que debes saber

El periodo de carencia de una hipoteca es un periodo durante el cual se aplaza el pago del capital, de intereses o de ambos y se reduce así la presión financiera de la economía familiar. Puede ser una solución en un momento de dificultad económica o porque se quiere recuperar liquidez tras la inversión que supone comprar una vivienda.

Con todo, estos tiempos de gracia tienen un coste. Te respondemos todas las preguntas acerca de las hipotecas con carencia aquí.

¿Qué es una hipoteca con carencia?

Una hipoteca con carencia es aquella que, entre sus beneficios, cuenta con la posibilidad de incluir un periodo de tiempo durante el cual el titular reduce el importe de las cuotas mensuales. Esta rebaja puede darse porque sólo paga intereses, sólo amortiza parte del capital o ni una cosa ni otra. Las dos primeras opciones se conocen como carencias parciales y la tercera como carencia total.

Así, a través de una hipoteca con carencia se puede dar un respiro económico. Bien al inicio del préstamo, porque la economía familiar queda algo resentida tras abonar la entrada de la compra de una vivienda; bien ante una situación de dificultad por, por ejemplo, una reducción de los ingresos, y en la que no se puede hacer frente a la totalidad de las mensualidades.

Con todo, y a pesar de que un periodo de carencia en la hipoteca puede ser una buena solución en un momento de apuro, no debe ser considerado como una herramienta de uso habitual ya que la reducción de las mensualidades conlleva una serie de gastos y la deuda se va acumulando.

Tipos de periodos de carencia

Básicamente, las hipotecas con carencia facilitan este periodo de gracia de dos formas:

  • Carencia parcial: Durante un tiempo determinado se reducen las cuotas mensuales hasta en un 50 % del precio inicial. En este plazo, sólo se pagan los intereses correspondientes a la cuota mensual o bien se amortiza capital.
  • Carencia total: Durante el plazo acordado no se pagan ni intereses ni capital. Las cuotas son de cero euros. Igualmente, debes tener en cuenta que, durante el periodo de carencia, la deuda se sigue acumulando. Por tanto, aunque puede ser una buena solución en un momento de apuro, también se pueden ver incrementadas las cuotas una vez transcurrido el plazo.

Cómo se consigue una carencia hipotecaria

Tienes varías vías para acceder a una carencia hipotecaria. Estas son las habituales:

  • Contratar una hipoteca con carencia. Es la forma más sencilla. Pueden ofrecerla al inicio del plazo de amortización o bien dar la posibilidad de solicitarla en cualquier momento. Las hipotecas autopromotor son las que, más comúnmente, dan esta opción.
  • Negociar la carencia con tu banco. Si llegáis a un acuerdo (no tiene porqué) tendrás que formalizar la novación de la hipoteca y acudir al notario para que quede constancia de los cambios. Es posible, además, que te sugieran cambiar alguna otra condición de tu préstamo hipotecario.

Cómo son las hipotecas con carencia

Las características de las hipotecas con carencia, siempre y cuando no se pidan para construir tu propia casa (es decir, una hipoteca autopromotor) no se diferencian mucho de las de una convencional, más allá de porque dan la opción de acogerse a un periodo de gracia. En general:

  • Las hipotecas con carencia pueden ser a tipo fijo o con un interés variable.
  • Los plazos de amortización alcanzan los 30 años.
  • Financian hasta un 80 % del valor de tasación o compraventa del inmueble.
  • Pueden estar orientadas a un fin concreto. Habitualmente, facilitan periodos de carencia las hipotecas autopromotor.
  • Las entidades dan la posibilidad de contratar otros productos de su cartera para rebajar el tipo de interés de la hipoteca.
  • El tipo de interés de una hipoteca con carencia, siempre que no se trate de una autopromotor, es similar al de una convencional.
  • La documentación que vas a tener que presentar es similar a la de una convencional (si, insistimos, la finalidad es comprar una casa, no construirla).

Cuándo se puede pedir una carencia

Aunque no existe una norma al respecto, estos son los casos más habituales en los que se pide un periodo de carencia en la hipoteca:

  • En un momento de reducción de los ingresos familiares. Porque, por ejemplo, un miembro se queda sin trabajo o hay una mengua de los beneficios de un negocio.
  • Si vas a construir tu propia casa. La gran mayoría de hipotecas autopromotor incluyen un periodo de carencia de entre 12 y 36 meses, en función de cuánto se alargue la construcción.
  • Si solicitas una hipoteca puente para comprar una nueva vivienda y vender sin prisas la actual. Pagarás una cuota reducida hasta que liquides el inmueble anterior.
  • Cuando acabas de comprar una vivienda y, tras pagar la entrada y los gastos que supone una hipoteca, quieres dar cierto respiro a tu economía.

¿Todas las hipotecas tienen periodos de carencia?

No. No todas las hipotecas que se comercializan tienen incluida la posibilidad de pedir un periodo de carencia. De hecho, sólo algunas entidades lo contemplan en sus condiciones.

Si eres titular de una hipoteca y quieres saber si por contrato puedes acogerte a un periodo de carencia, tendrás que acudir al documento que firmaste cuando la suscribiste. En él debería figurar si tu hipoteca incluye carencia y las condiciones de la misma.

Si no contemplara esta posibilidad, y necesitas pedir un paréntesis en los pagos, puedes solicitarlo directamente a tu banco y negociar las condiciones. Con todo, siempre y cuando tu entidad no esté acogida al Código de Buenas Prácticas Bancarias o tú no cumplas con los requisitos que se exigen, no tiene porqué aceptar tu petición.

¿Cuánto tiempo puede durar la carencia de una hipoteca?

Los periodos de carencia de una hipoteca pueden ser muy flexibles. De hecho, pueden no existir entre las condiciones de un préstamo (aunque se pueden negociar su aplicación) o alargarse desde unos meses hasta, en algunas ocasiones, cinco años.

En cualquier caso, el tiempo que se extienda el periodo de carencia dependerá de factores como la política que tiene al respecto la entidad bancaria en la que suscribas la hipoteca o las condiciones especificadas en el contrato hipotecario. Y ten en cuenta que siempre se puede ampliar o reducir.

¿Cuánto cuesta un periodo de carencia en la hipoteca?

El coste de solicitar un periodo de carencia dependerá de las condiciones que tenga tu hipoteca. Sea como sea, tendrá un coste. Por una parte, tendrás que hacer frente a la posible comisión de carencia que suele moverse entorno al 1,00 %. También tendrás que pagar los gastos de novación de la hipoteca.

Además, si solicitas una carencia total, aunque no pagues las cuotas, durante el periodo se seguirán generando intereses que se sumarán a la deuda pendiente. Así que, cuando termines el paréntesis, se repartirán en las siguientes cuotas. Si la carencia fuera parcial, los intereses se calcularán sobre el importe pendiente antes de iniciarla.

Finalmente, al pedir un periodo de carencia en tu hipoteca, el plazo de amortización se acortará por lo que las cuotas, al acabarlo, serán más elevadas.

Qué bancos tienen hipotecas con carencia

No todos los bancos dan la posibilidad de incluir un periodo de carencia en sus hipotecas. De hecho, la gran mayoría están destinadas a financiaciones con finalidades muy concretas. Hablamos de hipotecas autopromotor (para construir tu propia vivienda) e hipotecas puente (para adquirir una casa mientras vendes la actual).

Si quieres hacerte una idea de qué entidades ofrecen la posibilidad de, más allá de estas finalidades concretas, contratar una hipoteca con carencia, te recomendamos que visites el comparador de hipotecas de CrediMarket.

En él encontrarás recopiladas, en una sola página, las condiciones de los préstamos hipotecarios de las principales entidades que operan en España. Además, si respondes a un sencillo cuestionario, te enviaremos, gratis y sin compromiso, un estudio personalizado de financiación.

¿Se puede solicitar una carencia de la hipoteca en cualquier momento?

Sí. Puedes pedir un periodo de carencia de tu hipoteca en cualquier momento. Pero ten en cuenta que si la opción de poder acceder a un periodo de gracia no está contemplada en el contrato que firmaste al suscribirla, el banco no está obligado a concedértela.

Con todo, recuerda que siempre te puedes acoger al Código de Buenas Prácticas Bancarias, al que están adscritos la gran mayoría de las entidades que operan en España y establece una serie de normas que, en determinados supuestos, están obligadas a aplicar. Entre ellos, se encuentran las dificultades para pagar las cuotas de la hipoteca.

Así, si el banco en el que contrataste la hipoteca está adscrito al Código, puedes acogerte a él en caso de problemas para abonar las letras y cumplir con todos los requisitos establecidos.

¿Se puede ampliar el periodo de carencia de la hipoteca?

Sí, es posible ampliar el periodo de carencia de una hipoteca ya que no hay ninguna limitación jurídica en cuanto al tiempo de gracia.

Con todo, antes de decidirte a alargar el periodo de gracia, haz números y asegúrate del impacto económico que tendrá en las cuotas una vez haya pasado el plazo de carencia.

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