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Compara las mejores hipotecas para jóvenes

¿Tienes menos de 35 años, quieres comprarte un piso y necesitas financiación? Reunimos todas las hipotecas para jóvenes del mercado en Septiembre de 2018 para que las compares y escojas 'online' la que más se adapta a tus necesitades.

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Global Caja

Oasis de Global Caja

Euribor + 0,95 % 30 años 4 productos adicionales i
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  • Para disfrutar de las condiciones de esta hipoteca interés fijo deberás:
    • Domiciliar nómina/s
    • Contratar una tarjeta de débito
    • Contratar un seguro de hogar
    • Contratar un seguro de vida
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¿Qué es el tipo de interés? El interés es el coste que tiene para ti el dinero que debas en cada momento. La entidad financiera cobrará el dinero prestado más ese coste. El interés puede ser de dos tipos: fijo o variable. En el interés fijo el coste no cambiará en toda la vida del préstamo. Con el interés variable el coste variará periódicamente, trimestral, semestral o anualmente según el contrato del préstamo. El interés variable se determinará sumando el valor de un índice de referencia (habitualmente el Euribor) a una cantidad fija llamada diferencial. Cuanto menor sea el tipo de interés -en un préstamo a interés fijo- o el diferencial -en los préstamos a interés variable- menor será la cantidad total a pagar. ¿Dudas? Haz una pregunta
¿Qué debo saber antes de contratar una hipoteca?

¿Cómo son las hipotecas para jóvenes?

Las conocidas como hipotecas jóvenes son préstamos cuya finalidad es comprar una vivienda y sus destinatarios son personas que tienen menos de 35 años en el momento de la contratación.

Aunque en esencia son muy parecidas a las hipotecas generalistas, tienen ciertas diferencias. Listamos a continuación las principales características de las hipotecas para jóvenes:

  • Los destinatarios son personas con menos de 35 años (en ocasiones, según el banco, no pueden superar los 30 años) en el momento de la contratación del préstamo
  • Deben de demostrar que tienen un trabajo estable, con contrato indefinido, así como que tienen en orden sus finanzas
  • El porcentaje de endeudamiento no ha de superar el 35 % de sus ingresos
  • El interés, en ocasiones, puede ser más bajo que el de una hipoteca generalista
  • Pueden presentar facilidades de pago, sobre todo al inicio, como la posibilidad de acogerse a carencias, cuotas más bajas...
  • Al ser el titular más joven, los plazos de amortización pueden alargarse más, hasta los 40 años (lo más habitual es que los plazos de las hipotecas se extiendan hasta 30 años o hasta que el más joven de los titulares alcanza los 75 años)
  • Los porcentajes de financiación son más amplios y pueden extenderse hasta el 100 % del valor de tasación ya que al tratarse de una persona joven se sobreentiende que no ha tenido tanta capacidad de ahorro (por tiempo y por tipo de salario, posiblemente más bajo) como una persona más mayor
  • Es posible que, para poderse beneficiar de rebajas en el tipo de interés, la persona que contrate una hipoteca joven deberá suscribir productos vinculados. Estos son los más frecuentes:
    • Domiciliar la nómina o ingresos
    • Domiciliar recibos (luz, agua, teléfono…)
    • Contratar tarjetas (de crédito y débito) y usarlas un número mínimo de veces o hacer un gasto mínimo concreto al año
    • Contratar seguros (hogar, vida, de protección de pagos…)
    • Suscribir un plan de pensiones y hacer aportaciones

¿Qué papeles hay que presentar al pedirla?

La documentación que hay que llevar al banco a la hora de pedir una hipoteca joven no se diferencia mucho del que hay que adjuntar cuando se solicita una hipoteca al uso. Así, con ella, el banco estudiará el perfil de la persona que pide el préstamo para determinar que va a poder devolver el dinero y los intereses que se ocasionen en el tiempo acordado.

Aunque cada entidad tiene sus propias políticas (es probable que si se requiere en el banco habitual el papeleo será menor ya que conoce nuestras finanzas y números a la perfección), los papeles más habituales que hay que entregar son:

  • Documentos identificativos (DNI, NIE, pasaporte…)
  • Última declaración del IRPF
  • Vida laboral al día
  • Extractos bancarios
  • Documentos relacionados con la vivienda que se va a comprar

En el caso de que se tengan

  • Recibos de otros préstamos
  • Contrato de alquiler y últimos recibos si se estuviera viviendo en un piso arrendado
  • Escrituras de otro inmueble que se pueda tener en propiedad
  • Otros ingresos

Si la persona que pide la hipoteca es asalariado:

  • Contrato laboral
  • Últimas nóminas (normalmente las dos últimas aunque se pueden pedir tres y cuatro)

Si es autónomo:

  • Declaración anual del IVA
  • Pagos trimestrales del IVA del año vigente
  • Declaración del IRPF
  • Últimos recibos de los pagos a la Seguridad Social

Es posible que el banco, bien por la juventud del solicitante o por los números que aporte tenga ciertas dudas a la hora de conceder la hipoteca. En estas ocasiones, exigirá la presencia de un aval, persona que responderá por el titular del préstamo en caso de impago. Tendrá que presentar la misma documentación.

¿Siempre es necesario tener avales?

No siempre. El aval es una garantía que exige el banco cuando, tras analizar la documentación aportada por el solicitante del préstamo, le surge alguna duda acerca de su solvencia (porque es muy joven, porque los ingresos son bajos, porque pide un porcentaje de financiación muy elevado…).

Entre otros, el aval puede ser material (otro inmueble o dinero, por ejemplo) o personal, un tercero que debe ser mayor de edad y no tener deudas pendientes.

Las obligaciones del avalista serán las mismas que las del titular del préstamo por tanto, si este último incumpliera con los pagos, tendrá que pagar las cuotas.

¿Qué bancos tienen hipotecas para jóvenes?

Aunque no todos las publiciten, la mayoría de bancos comercializan hipotecas con condiciones especiales para los clientes más jóvenes.

Una herramienta que puede ayudar a estudiar la oferta es un comparador como el de CrediMarket, en el que encontrarás las diferentes hipotecas que comercializan las entidades que operan en España, para que puedas comparar, gratis y online, sus condiciones y valorar cuál se adapta mejor a ti.

¿Cuáles son los pros y los contras al contratar una hipoteca joven?

Como cualquier otro producto bancario, las hipotecas jóvenes presentan sus ventajas y desventajas. Explicamos aquí las principales.

Ventajas:

  • Se puede financiar hasta el 100 % de la vivienda. Así, el o los titulares sólo tendrán que aportar los gastos de formalización de la hipoteca y la compraventa
  • Los plazos son más largos. Pueden llegar a los 40 años cuando lo habitual es que no superen los 30
  • Los intereses pueden ser menores que los de las hipotecas habituales. Pueden tener, también, bonificaciones de organismos públicos
  • Pueden presentar facilidades en los pagos, como cuotas más bajas al inicio, posibilidad de añadir periodos de carencia…

Desventajas:

  • Dadas las características del mercado laboral, a las personas más jóvenes les cuesta más poder demostrar estabilidad laboral
  • En la misma línea, los ingresos son más bajos
  • El nivel de ahorros es menor, por tanto, necesitarán más capital para comprar la vivienda
  • Es posible que soliciten la firma de un avalista, persona que se hará cargo del préstamo en el caso hipotético que el titular lo deje de pagar
  • Todos estos motivos pueden dificultar la concesión de la hipoteca

Este listado es, tan solo, una generalización y puede darse el caso que alguna entidad financiera aplique uno, varios, todos o ninguno de los aspectos señalados.

¿Hay hipotecas para jóvenes que financien el 100 % del valor de la vivienda?

Sí. De hecho, muchas de las hipotecas destinadas a menores de 35 años suelen alargar el porcentaje de financiación más allá del 80 % que habitualmente se concede.

El motivo de facilitar un mayor importe es que los bancos consideran que al ser personas jóvenes han tenido menos capacidad de ahorro que otras de más edad: porque han tenido menos tiempo y, probablemente, ingresos más bajos.

Lo mismo sucede con los plazos de amortización: Al ampliarse la financiación, se pueden alargar. En este sentido, cabe recordar que cuanto más se extienda el tiempo en el que se va a devolver el dinero, más bajas serán las mensualidades pero, a la larga, se acabarán abonando más intereses.

¿Cuál es la mejor hipoteca si tengo menos de 30 años?

La mejor hipoteca será aquella que cubra tus necesidades sin que tu economía se vea maltrecha. Esto es, que el importe de las cuotas que hay que afrontar mes tras mes no supere el 35 % de tus ingresos.

Así, antes de decidirse por un préstamo u otro hay que estudiar diferentes opciones para determinar cuál es la que más se ajusta a nuestros objetivos y necesidades así como nuestro perfil financiero.

Primero, debemos decidirnos por qué tipo de hipoteca vamos a contratar:

  • Hipoteca fija: Las cuotas van a ser siempre las mismas (si no se cambian las vinculaciones) durante toda la vida de la hipoteca. Lo más habitual es que no se extienda más de 40 años. Al principio pueden resultar más caras ya que el euríbor está a día de hoy en números rojos, pero a la larga, cuando el tipo de referencia se encarezca, se podrán igualar. Sería esta una buena opción si se quieren tener las finanzas controladas desde el primer día y no tener sustos posteriores.
  • Hipoteca mixta: Mayoritarias a día de hoy en España, aplican un interés fijo inicial (hasta 15 años) y un variable el resto del plazo de amortización.
  • Hipotecas variables: Las cuotas cambiarán cada vez que toque revisión de condiciones si el tipo al que va referenciada ha sufrido algún cambio. La gran mayoría están vinculadas al euríbor. Indicadas para aquellos a los que no les dé miedo asumir algún riesgo ya que, si bien en un inicio puede resultar más baratas que las fijas (el euríbor está en números rojos) una hipoteca es un préstamo a muy largo plazo (entre 30 y 40 años) y durante todo ese tiempo pueden cambiar muchas cosas, tanto a nivel personal o laboral como a nivel de mercados económicos.

Una vez seleccionada la hipoteca, se deben valorar aspectos como:

  • Tipo de interés: se tiene que intentar que las cuotas sean lo más bajas posible y que el importe de las mensualidades no supere el 35 % de los ingresos
  • Comisiones: cada banco tiene su propia política al respecto. Las más habituales son por estudio, apertura, subrogación, novación, amortización parcial o anticipada…Hay que intentar que sean las menos posibles y, de existir, que lo más bajas posible. Sobre todo las que hacen referencia a posibles cambios en las características de la hipoteca, por si más adelante interesara modificar algún aspecto.
  • Importe: se debe intentar no pedir más dinero del necesario. Cuanto más se pida, más intereses se tendrán que pagar.
  • Plazo:sin ahogar la economía del titular, cuanto más breve mejor. Las cuotas serán más altas pero se afrontarán menos intereses.
  • Vinculaciones: valorar dos aspectos. Por una parte, el coste de las vinculaciones (comisiones, precios…) y, por otra, analizar si se va a poder cumplir con los requisitos (posibles saldos mínimos en cuenta, usos de las tarjetas…)
  • Operativa del banco: determinar si la entidad cumplirá con todas nuestras necesidades. Si operamos online, valorar su servicio; si usamos los cajeros, ver que la red que dispone está cerca de nuestros lugares habituales; costes de las operaciones que habitualmente se puedan efectuar (transferencias, cheques…)

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