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Préstamos destacados

Recopilamos los préstamos de más de 40 entidades y te explicamos sus características (tipo de interés, vinculaciones, comisiones...). Compáralos gratis y elige el que mejor se adapte a tus necesidades y perfil.

Préstamo Interés (T.I.N.)iFinanciación máx.Comisión aperturaVer todos
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Respuesta InmediataBBVAPréstamo coche nuevo Desde 5,70 % Hasta 75.000 € 2,30 %
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Respuesta InmediataINGPréstamo NARANJA Desde 5,95 % Hasta 60.000 € 0,00 %
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Respuesta InmediataBankiaPréstamo Autónomo Desde 6,00 % Hasta N/A 0,00 %
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Respuesta InmediataCetelemPréstamo Cetelem Desde 6,95 % Hasta 50.000 € 0,00 %
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Respuesta InmediataBBVAPersonal Online (con vinculación) Desde 6,95 % Hasta 75.000 € 2,30 %
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Respuesta InmediataAbancaPréstamo 24h Desde 6,95 % Hasta 60.000 € 1,50 %
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Respuesta InmediataEVO FinancePréstamo Personal Desde 8,00 % Hasta 30.000 € 0,00 %
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Respuesta InmediataBanco SabadellPréstamo Expansión Desde 8,50 % Hasta 60.000 € 2,00 %
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Respuesta InmediataWiZinkTarjeta de Crédito WiZink Desde 24,00 % Hasta 10.000 € 0,00 %
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IWOCACrédito PYMES y autónomos (Préstamo a 1 mes) Desde 3,50 % Hasta 50.000 € 0,00 %
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ExcelendPréstamo Personal Desde 4,08 % Hasta 15.000 € 0,00 %
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KutxabankPréstamo Coche Desde 5,00 % Hasta 60.000 € 1,50 %
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IWOCACrédito PYMES y autónomos (Préstamo a 2 meses) Desde 5,25 % Hasta 50.000 € 0,00 %
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IWOCACrédito PYMES y autónomos (Préstamo a 3 meses) Desde 7,00 % Hasta 50.000 € 0,00 %
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BBVAPersonal Online (sin vinculación) Desde 7,95 % Hasta 75.000 € 2,30 %
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IWOCACrédito PYMES y autónomos (Préstamo a 4 meses) Desde 8,75 % Hasta 50.000 € 0,00 %
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IWOCACrédito PYMES y autónomos (Préstamo a 5 meses) Desde 10,50 % Hasta 50.000 € 0,00 %
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KutxabankPréstamo Zero Comisiones Desde 11,44 % Hasta 75.000 € 0,00 %
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BIGBANKPréstamo personal Desde 19,45 % Hasta 4.000 € 0,00 %
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Compramostucoche.esCompra coche Desde 0,00 % Hasta N/A N/A
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AbancaPréstamo Máster Desde 3,95 % Hasta 44.000 € 1,00 %
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IWOCACrédito PYMES y autónomos (Préstamo a 6 meses) Desde 12,25 % Hasta 50.000 € 0,00 %
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¿Qué es el tipo de interés? El interés es el coste que tiene para ti el dinero que debas en cada momento. La entidad financiera cobrará el dinero prestado más ese coste. El interés puede ser de dos tipos: fijo o variable. En el interés fijo el coste no cambiará en toda la vida del préstamo. Con el interés variable el coste variará periódicamente, trimestral, semestral o anualmente según el contrato del préstamo. El interés variable se determinará sumando el valor de un índice de referencia (habitualmente el Euribor) a una cantidad fija llamada diferencial. Cuanto menor sea el tipo de interés -en un préstamo a interés fijo- o el diferencial -en los préstamos a interés variable- menor será la cantidad total a pagar. ¿Dudas? Haz una pregunta
Ayuda sobre préstamos personales (octubre de 2017)
Preguntas frecuentes

Un préstamo es un producto de financiación a través del cual una entidad financiera pone a disposición del solicitante una cantidad de dinero determinado. A cambio, éste último se compromete a devolverlo, con unos intereses y comisiones, en un tiempo determinado.

La devolución se puede hacer en uno o varios pagos si bien lo más normal es que la cantidad se retorne en cuotas mensuales.

Técnicamente, el dinero que se solicita recibe el nombre de “principal”, el precio que pagamos por él es el “interés” y el tiempo en el que se devuelve, “plazo”.

En el comparador recopilamos los préstamos que comercializan las entidades que operan en España, con todos los detalles y revisados a diario. Así, puedes encontrar toda la información actualizada sobre el tipo de interés que añaden, si exigen o no vinculaciones, las comisiones que aplican, los importes mínimos y máximos que se pueden pedir, los plazos de amortización... 

Están divididos por finalidades (para comprar un coche, hacer obras, planificar un viaje, pagar estudios…), y también se puede simular cómo quedarán las cuotas a través de nuestra calculadora. Así dispondrás de la información necesaria para analizar las características de todos los préstamos y determinar cuál se ajusta más a tus necesidades y tu perfil. 

Para saber qué intereses se tendrán que abonar en un préstamo se pueden utilizar varios sistemas de cálculo, si bien el más utilizado en España es el sistema francés. Las cuotas suelen ser siempre las mismas y, si se producen cambios, es porque varía el tipo de interés. En este sistema, en los primeros pagos se cubren más intereses que amortización del préstamo. La balanza va cambiando a medida que se van sucediendo las cuotas.

Para realizar el cálculo de los intereses que se abonan en un préstamo necesitamos saber el importe pendiente, el tipo de interés que se aplica y el plazo de amortización. 

Para poder saber los intereses totales que pagaremos necesitamos calcular la cuota anual con la siguiente fórmula:

Cuota anual= Importe solicitado x tipo de interés x (1 + tipo de interés) ^ tiempo

(1 + tipo de interés) ^ tiempo - 1

Por ejemplo, si solicitamos un préstamo de 10.000 euros a un tipo de interés del 5% y a un plazo de amortización de 10 años nos daría un resultado de: 

Cuota anual= 10.000 euros x 0.05 x (1 + 0.05) ^10 años  

  (1+0.05) ^10 años -1

Cuota anual= 1.295,05 euros anuales. 

Ahora, para saber los intereses totales hay que multiplicar la cuota por el número de años: 1.295,05 x 10 = 12.950,50 euros. Este importe será el total pagado y para saber los intereses solo tenemos que restar el Importe pagado menos el importe pedido (12.950,50 - 10.000 = 2.950,5 euros).

Así, el total de intereses pagado será la resta del importe final menos el inicial.

Habitualmente se pide un préstamo para hacer frente a un gasto para el que no se dispone de la liquidez suficiente. 

Puede tratarse de la compra de un coche o una moto, pero también la adquisición de un ordenador o la realización de unos estudios, como una carrera o un máster, hacer obras en casa o comprar un electrodoméstico, pagar una intervención o un tratamiento, por ejemplo en el dentista, emprender un negocio, liberarse de otra deuda...

No hay una norma ya que no existe el préstamo ideal. Quizás el primer aspecto a tener en cuenta a la hora de contratar un préstamo es saber que se podrá hacer frente a la deuda y que no se incurrirá en ningún impago.

Usar el sentido común a la hora de contratarlo, y no pedir más dinero del estrictamente necesario, es otro de los aspectos a tener en cuenta, así como reducir al máximo el plazo de amortización: cuanto más largo sea, a más intereses se tendrá que hacer frente.

Una vez analizados estos aspectos, se debe intentar conseguir las mejores condiciones posibles: esto es, lograr el menor tipo de interés posible ya que determinará las cuotas finales a pagar.

Habitualmente, contratar un préstamo con la entidad con la que se trabaja puede salir más económico ya que, además de tener contratados otros productos, ésta conoce a la perfección nuestro perfil económico, nuestros movimientos bancarios habituales, si tenemos o hemos tenido otras deudas, cómo respondemos a ellas, algún impagado presente o pasado…

A pesar de ello, antes de la contratación de un préstamo, es recomendable analizar la oferta que existe en el mercado. Deberemos tener en cuenta, además de los los intereses que se aplican, las comisiones y otros gastos asociados que puedan existir. Un comparador de préstamos se erige como una herramienta muy útil para este menester.

Además, muchos bancos ofrecen rebajas en el interés de los préstamos si se contratan otros productos. Es lo que se conoce como vincularse con la entidad. Puede tratarse de domiciliar la nómina y varios recibos (agua, luz, teléfono…), suscribir tarjetas de débito o crédito así como algún que otro seguro. Si bien hay que hacer cálculos porque pueden llevar asociados comisiones, gastos de mantenimiento... Que encarecen el precio final. 

Tradicionalmente, además de ser más ágiles, las entidades que operan eminentemente ‘online’ han acostumbrado a tener mejores condiciones de financiación ya que tenían menos gastos a los que hacer frente (personal, alquiler de oficinas, suministros…). Con todo, paulatinamente se han ido acortando las distancias ya que los conocidos como “bancos tradicionales”, debido a la proliferación de las nuevas tecnologías y al uso de los teléfonos inteligentes, han potenciado su actividad a través de internet. 

Para que una deuda prescriba es necesario que se dé, al menos, uno de estos dos supuestos: que el acreedor no haya reclamado, ni judicial ni extrajudicialmente, la deuda y que el deudor no haya reconocido tácitamente o expresamente la deuda de pago.

En este sentido, la ley establece que la prescripción de una deuda puede establecerse entre cinco y 20 años después de la asunción de la misma, en función de su origen y naturaleza. 

Como en otros aspectos relacionados con los préstamos, no existe el plazo ideal ya que son varios los criterios que determinan los plazos de amortización de un préstamo, y pueden variar en función de la entidad si bien los más comunes son el importe solicitado, la finalidad y el perfil del cliente. 

En este sentido, una cantidad pequeña puede ser retornada en un plazo corto, meses, mientras que una más elevada puede alargarse varios años, lo más habitual, hasta 10 años. Cabe tener en cuenta que, habitualmente, cuanto mayor es el plazo de amortización el interés suele ser más elevado (se paga más por el préstamo), ya que la financiera puede entender que existe más riesgo de impago. 

Así, el plazo recomendable es aquel que no se alargue de forma innecesaria pero que las cuotas sean asumibles. 

No existe ninguna norma ya que la recepción del dinero dependerá de varios factores. Entre ellos, la entidad a la que se solicita el préstamo (si se trabaja o ha trabajado en algún momento con ella y dispone de nuestro historial), el importe de financiación, cuánto se demora la entrega de la documentación requerida, el perfil del cliente, el tipo de préstamo que se pide... 

Así, si se solicita a la entidad habitual, se cumplen con todos los requisitos y se entrega la documentación necesaria en el plazo acordado, la recepción puede alargarse unas 72 horas, desde que se sabe que el préstamo ha sido concedido hasta que el dinero queda ingresado en cuenta. 

Si se solicita a un banco nuevo, se deberá de esperar más tiempo, en ocasiones un mes, ya que el departamento de riesgos debe analizar el perfil de cliente (si va a poder cumplir con los pagos, si en alguna ocasión ha estado en un listado de morosidad…), la documentación y el importe que ha pedido así como finalidad del préstamo.

En algunos préstamos, y también algunas hipotecas, se da la posibilidad de aplicar unos tiempos de carencia. Ésta puede ser parcial, si se abonan sólo los intereses generados, o total, cuando no se paga ni capital ni intereses.

Con todo, se debe tener en cuenta que al terminar el periodo de carencia las cuotas serán más elevadas, incrementando el coste del préstamo.

Cuando una persona fallece deja en herencia tanto sus bienes como sus deudas así que serán los herederos los que tengan que hacer frente a las cuotas restantes del préstamo o hipoteca que tenga el fallecido. 

Con todo, antes de aceptar una herencia en la que existe una deuda, se debe consultar qué seguros tenía contratados la persona fallecida ya que es posible que hubiera suscrito uno de vida. De ser así, la compañía de seguros tendría que abonar el capital asegurado. 

En principio, los departamentos de riesgos de cada entidad, encargados de estudiar los perfiles crediticios de los solicitantes de un préstamo, tienen su propios criterios a la hora de determinar si concede o no el dinero.

Con todo, coinciden en los requisitos principales: ser mayor de edad y acreditar que se podrá devolverlo en el plazo de tiempo acordado.

Para llevar a cabo el análisis se pedirán una serie de papeles entre ellos: justificantes de ingresos periódicos (nóminas, rentas por alquileres...), recopilación de bienes y activos que forman el patrimonio del titular y situación financiera (si existen otros préstamos o deudas) e historial laboral y crediticio (si se ha estado incluido en un fichero de morosidad, como Asnef o Experian).

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(octubre de 2017)
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