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Vientos de cambio en el mercado del crédito

Francisco López.
Problemas con el Banco.

De un tiempo a esta parte nos venimos desayunando cada mañana con resoluciones “revolucionarias” en materia hipotecaria y asuntos íntimamente relacionados con estas operaciones como son las permutas financieras de tipos de interés o swaps y los concursos de acreedores.

El lector poco acostumbrado al mundo del derecho lleva varios meses leyendo parte del artículo 3 del Código civil que dice que “las normas se interpretarán según el sentido de sus palabras en relación con el contexto y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas”, algo simple y sencillo que solo pretende conectar las leyes con la época en la que deben ser aplicadas y que está en la base de todo lo que tratamos a continuación.

La última de todas ellas, tratada en este mismo foro, es la que ha impedido a una entidad reclamar cantidades restantes una vez adjudicada la vivienda que servía de garantía al préstamo.

Anteriormente lo fue la referente a las conocidas como cláusulas suelo en los préstamos hipotecarios, y en lo referente a los swaps el goteo de resoluciones es constante y parece que será la primera de todas ellas que obtendrá un pronunciamiento del Tribunal Supremo.

Aunque no existe ningún hilo conductor entre todas estas resoluciones, cada una de ellas tiene unas motivaciones diferentes y unos argumentos singulares, más que discutibles en muchos casos, todas ellas contribuyen a provocar un “ruido de fondo” sobre una materia tradicionalmente estable, conservadora y muy poco dada a los cambios.

El firme edificio del mercado hipotecario, constante e inmutable, parece que comienza a agitarse.

Estas sentencias tendrán unas consecuencias jurídicas directas o indirectas de distinto alcance, pero lo que parece indudable es que se comienza a crear una corriente de opinión y una exigencia de reformas, el artículo de Chantal Català del pasado día, propone algunas, y hay más, entre las que me parece especialmente urgente una regulación del sobreendeudamiento de los particulares que complemente o desgaje la materia de una Ley Concursal, pensada para otros supuestos muy distintos y que en un porcentaje abrumador no da respuestas satisfactorias a las familias que no pueden pagar sus deudas; si bien hoy mismo podemos leer en la prensa que un juez de lo mercantil ha marcado otro hito estirando la Ley hasta donde probablemente habría debido llegar el legislador.

Estamos hablando aún solo de un rumor de cambio pero que va teniendo alguna consecuencia práctica que intentaremos desgranar a continuación para ver qué influencia práctica puede tener en nuestro caso concreto todo este “rumor” que se va haciendo más y más evidente.

La sentencia sobre las cláusulas suelo ha sido recurrida, por tanto no es firme y tiene ante sí un largo recorrido judicial; sin llegar a proponer el inicio de acciones judiciales o el adherirse a las existentes, podemos aprovechar la brecha solicitando a nuestra entidad la modificación de esta cláusula, llegando a solicitarlo a través del servicio de atención al cliente si no tenemos éxito; esta resolución será revisable ante el Banco de España.

También podemos librarnos de la clausula de limitación utilizando la vía que nos da la Ley de subrogación de préstamos hipotecarios, instrumento verdaderamente directo y eficaz para modificar nuestra operación hipotecaria.

Si lo que tenemos es una permuta financiera de tipos de interés o swap, el panorama es algo más claro; debemos seguir igualmente la vía del servicio de atención al cliente de la entidad hasta agotar el camino con una resolución del Banco de España. Si a estas alturas no nos hemos podido librar del contrato, aquí sí, creo que hay posibilidades razonables de litigar contra la entidad, sobre todo en el caso de consumidores, que legalmente pueden exigir contratos equilibrados con justo equilibrio de contraprestaciones.

El último supuesto, el de la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra, es, en mi opinión, el más complicado, la sentencia tiene un elevado componente desiderativo y unas consideraciones morales que creo que van a tener más repercusión en las conciencias que en el ámbito jurídico práctico. Sin embargo lo veremos con el tiempo, pero en cualquier caso tendrá un evidente repercusión, y marcará un camino que podrán seguirán justiciables y juzgadores. Lo cierto es que se trata de una traba o un problema a algo que hasta hoy nadie discutía.

También debemos incidir en la prevención: que toda esta información sirva para que los futuros contratantes de préstamos sean más cautos y conscientes de lo que suscriben, intentemos a toda costa evitar en las operaciones a contratar, al menos, las cláusulas suelo y las permutas financieras, busquemos una entidad que nos ofrezca la operación libre de estos requisitos, que ya hemos visto que acostumbran a traer consecuencias más que gravosas para nuestros bolsillos.

Ya solo esto supone un avance importante al poner al descubierto prácticas más que discutibles y operaciones, nos referimos a los swap, que exclusivamente sirven para engordar los resultados de las entidades.

El “ruido de fondo” es tan audible que, mucho me temo, que estas líneas ya se han quedado bastante antiguas, seguro que hoy puedes ver en la prensa nuevos ejemplos que han dejado bastante atrás lo que acabamos de tratar,  tratando de adaptar las normas al tiempo y a la realidad social en que deben ser aplicadas.

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