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¿Cómo afecta el rescate al mercado de productos bancarios?

Esta semana en un artículo publicado en Fotocasa comentábamos cuáles serán los posibles efectos del rescate de la banca española sobre sus productos bancarios.

El rescate bancario ya está en España y con ello entramos en la recta final del proceso de saneamiento del sector financiero español. El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) ha transferido a nuestro país el primer tramo de 39.500 millones de euros del rescate financiero que se destinará a recapitalizar las entidades nacionalizadas (Bankia, Catalunya Banc, NCG Banco y Banco de Valencia) y el banco malo.

Un préstamo que tiene un vencimiento a 12 años y medio y un tipo de interés del 1%, aunque durante un primer periodo se aplicará tan sólo un interés del 0,5%. De esos 39.500 millones, 17.960 millones irán destinados a recapitalizar BFA-Bankia, 9.080 millones a Catalunya Banc, 5.425 millones a NCG Banco y 4.500 millones al Banco de Valencia.

Los 2.500 millones restantes se destinarán a la Sociedad de gestión a la que las entidades deben transferir sus activos tóxicos, la Sareb, popularmente conocida como banco malo y que entró en funcionamiento el pasado 1 de diciembre.

Tras esta primera inyección de capital es momento de preguntarse si ese dinero servirá para reactivar la economía española y para hacer que los bancos vuelvan, entre otros, a prestar dinero. En junio, el Gobierno preveía que el crédito volvería a fluir cuando terminase la refinanciación del sector bancario a finales de este año. En estos momentos, sin embargo, y con la recapitalización del sector financiero casi finiquitada, el Ejecutivo fía para más largo plazo esa posibilidad y la vincula, directamente, a la recuperación económica.

En este sentido, el ministro de Economía, Luis de Guindos, ha indicado que las entidades volverán a dar créditos cuando «empiece la recuperación» por lo que aboca al sector a unos meses más de letargo, ya que las previsiones económicas que se barajan para nuestro país de cara al próximo año no son nada positivas.

Perspectivas para la economía y el sector bancario en 2013

«La financiación se recuperará cuando lo haga la economía», son palabras del ministro de Economía que abren un escenario pesimista para quienes confiaban en que los bancos volverían a abrir el grifo del crédito en el corto plazo. Y es que, si la financiación volverá cuando mejore la economía, aún tendremos que esperar, por lo menos, hasta el 2014.

Los distintos organismos internacionales no sólo dibujan un escenario negativo para la economía española de cara al próximo año sino que «destrozan» las previsiones que maneja el propio Ejecutivo. Mientras que el Gobierno prevé una caída del PIB del 1,5% este año y espera en 2013 una contracción de la economía del 0,5%, la Comisión Europea apunta a una caída del 1,5% para el próximo año y deja la salida de la crisis para 2014, con un crecimiento del PIB del 0,5%.

Las previsiones que maneja el Fondo Monetario Internacional (FMI) también son peores que las que baraja el Gobierno. Según el FMI, nuestro PIB caerá este año un 1,5% y en 2013 un 1,3%. En este escenario, el FMI no contempla que España vaya a cumplir con sus objetivos de déficit al igual que hace la Unión Europea que cree que España cerrará este 2012 con un déficit de hasta el 8% frente al 6,3% comprometido. Además, Bruselas, dibuja un escenario de déficit para 2014 del 5,8%, muy lejos aún de la expectativa de rebajarlo hasta niveles inferiores al 3%.

Un escenario económico que no ayuda para nada al sector bancario español que, en el 2013 tendrá que desenvolverse de nuevo en un entorno económico débil. Así, la agencia de calificación crediticia Fitch advierte de que las perspectivas para el sector de cara al próximo año serán negativas, debido a su vinculación con la deuda soberana y al entorno económico.

Para la firma es poco probable que las perspectivas del sistema financiero español mejoren mientras no haya cambios positivos en el ámbito macroeconómico. Además, Fitch considera que 2013 se caracterizará por un bajo nivel operativo de los bancos españoles, un deterioro de la calidad de sus activos y una mayor presión de los créditos morosos. Además -dice esta agencia de calificación- la liquidez del BCE seguirá siendo una fuente importante de financiación, ya que «el acceso al mercado seguirá siendo difícil».

Cómo afecta todo esto a los productos de ahorro, como los depósitos

Las malas perspectivas económicas no ayudarán a los bancos españoles en su afán por acceder de nuevo a los mercados mayoristas de capitales a financiarse. Es más que probable, por tanto, que deban seguir acudiendo a su base de clientes para hacerlo, por lo menos mientras persista la cerrazón de los mercados mayoristas.

Una situación que podría solucionarse si finalmente España solicita el rescate de su deuda, tal y como piden los máximos responsables de las entidades financieras que ven «con buenos ojos» esa posibilidad. Y es que -dicen algunos de los dirigentes más importantes de la banca en España- la línea de crédito que supondría el rescate de España facilitaría la financiación del Tesoro lo que reduciría la prima de riesgo y con ello el coste de financiación de la banca española.

Pero hasta que ese momento llegue -se estima que España podría pedir el rescate en el primer trimestre de 2013- los depósitos bancarios siguen siendo la fórmula que tienen las entidades financieras para obtener parte de la liquidez que no consiguen en los mercados mayoristas y la forma más convincente de atraer al cliente es hacerlo mediante la oferta de imposiciones a plazo muy atractivas.

De ahí que, no es de extrañar que en los próximos meses continúe lo que se conoce como «la guerra de los depósitos». Una batalla por captar el pasivo de los ahorradores que vivió su momento más álgido después del verano cuando el Gobierno decidió derogar la Ley Salgado que penalizaba los productos de ahorro súper remunerados.

Aún así, meses antes, las entidades financieras ya habían empezado a ofertar de nuevo depósitos de alta rentabilidad a pesar de las sanciones del Banco de España, de tal forma que, desde mayo han elevado la rentabilidad de estos productos de ahorro un 21% de media. En la actualidad, se pueden encontrar en el mercado de depósitos a plazo productos con TAEs cada vez más cercanas al 5%. Unos intereses que podrían llegar a superarse en el corto plazo, ante la necesidad que tienen las entidades de captar el pasivo de los ahorradores para afrontar los posibles problemas de liquidez que puedan surgirles en un futuro.

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